Perita llegó al albergue hace muchos meses, casi un año. Se trata de una perra dulce, cariñosa, a la que nunca hemos visto ni siquiera ladrar. Ha sido la niña de los ojos de algún voluntario y hoy por fin... ha sido adoptada.
Nuestra alegría no podría ser mayor ya que se va con una familia excelente que ya había adoptado con anterioridad en la protectora a una perra adulta de 10 años.
Perita se ha despedido entre mimos y carantoñas de los que más le querían en la protectora.

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