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18 de febrero de 2013

Procesionaria, peligro grave para nuestras mascotas; todas las preguntas

¿Qué es?

La procesionaria del pino más común en España es laThaumatopea pytocampa. Se trata de una oruga que anida en lo alto de los pinos, siendo una plaga muy grave para ellos. Todos hemos visto esas típicas bolsas algodonosas de color blanco en las copas de los pinos, en cuyo interior las orugas pasan el invierno resistiendo temperaturas muy bajas.
Durante los meses de primavera y verano (a partir de febrero aprox), las orugas procesionarias comienzan a compartir los parques, las zonas de recreo y las áreas al aire libre con nuestros perros y entonces suelen comenzar los problemas entre ellos. Van casi siempre en procesión (de ahí su nombre) pegadas unas a otras.


Las procesionarias son orugas de color amarillo y pardo que se desplazan en largas filas y forman verdaderos "nidos" con aspecto algodonoso y color blanco en los pinos y abetos. Su color, forma, tamaño poco amenazador y el modo de moverse atraen la atención de muchos perros que no pueden resistir la tentación de morder, lamer o incluso comer alguna de estas orugas.


Las procesionarias son extremadamente tóxicas para los perros y ni siquiera es necesario que las ingieran, sólo el hecho el hecho de lamerlas desencadena una reacción dramática en la lengua, los labios y las encías del atrevido can que se acerca a ellas demasiado.
El contagio sobre el perro puede ser directo al llamar su atención la hilera en movimiento y chuparla o tocarla, bien incluso puede ser a través de un nido que se haya caído, ya que en el exterior existen pelos urticantes de las mismas orugas.

El tóxico de la procesionaria no actúa sobre la piel intacta, el pelo urticariforme se clava primero en la piel y dicho pelo actúa como un arpón que contiene un veneno que al clavarse, libera ponzoña produciendo la reacción. El perro suele ser el animal más afectado, ya que el gato es más cauto.

El mayor peligro existe si el contagio ha sido a nivel de la laringe, por producirse una reacción inflamatoria que puede llegar a asfixiar al animal, teniendo que realizar rápidamente una traqueotomía. Puede haber también choques anafilácticos por contagios sucesivos con temblores musculares y muerte del animal.

A diferencia del hombre, las lesiones cutáneas son poco frecuentes.
Rápidamente produce en el perro un gran picor, y veremos que se frota la cara con las patas para intentar aliviarse. La zona del morro empieza a inflamarse y se pone muy roja, la lengua también se inflama y el perro babea abundantemente.
El mayor peligro puede darse si esta reacción alérgica llega a afectar a la laringe pues puede llegar a producir la muerte del animal por asfixia.

Puede provocar hinchazones muy grandes, graves urticarias, úlceras y necrosis del tejido afectado, es decir, muerte de la piel y carne que la procesionaria haya rozado.



¿Qué hacer si mi perro entra en contacto con la procesionaria?

Si ves que tu perro toca una de estas orugas, o por los síntomas que presenta crees que ha podido hacerlo, ten muy claro que estás ante una urgencia veterinaria por lo que tienes que actuar con rapidez, puesto que de esto dependerá el éxito del tratamiento.
Lava con agua templada y jabón las zonas que han estado en contacto con la oruga, pues de esta forma se inactiva el tóxico que liberan los pelos urticantes y se pude minimizar el daño.

Acude inmediatamente al veterinario donde evaluarán el estado del perro y decidirán toda la terapia necesaria.
El veterinario, entre otras cosas, inyectará corticoides para reducir la reacción alérgica.
La secuela más frecuente es la necrosis y pérdida de la parte de la lengua que ha estado en contacto con el tóxico. Afortunadamente, si el trozo que se pierde no es muy grande, el perro se acostumbra rápidamente y puede comer y beber con normalidad.



¿Cuál es la mejor prevención?

Lo mejor para evitar un accidente, es no pasear por zonas de pinares durante los meses de primavera o desde que las temperaturas empiezan a superar los 10 ºC hasta el verano.
Si tienes pinos en casa y observas los nidos durante el invierno, retíralos y quémalos. No los toques directamente con las manos pues la bolsa también puede producir alergia. Si observas plagas de nidos en zonas naturales, avisa a las autoridades para que tomen las medidas oportunas.



Son muy económicas y abarcan mucho espacio, puedes conseguir fácilmente una si vives en una zona de riesgo.

Chocolate y lista de alimentos tóximos para nuestras mascotas



La teobromina es un pariente químico de la cafeína y pertenece a una grupo denominado metilxantinas, es decir, es un alcaloide estimulante del Sistema Nervioso Central (SNC).


Aunque la teobromina no causa efectos nocivos con los seres humanos, es altamente tóxica para algunos animales domésticos, incluyendo perros y gatos. Una leve dosis de teobromina en los animales, puede causar arritmias cardíacas y convulsiones, incluso la muerte.

Fuentes naturales  de Teobromina
* Cacao
* Nuez de cola
* Té
* Guaraná
* Mate


En perros, gatos, hurones, cerdos, roedores, caballos y otros animales es tóxica, debido a que éstos la eliminan lentamente de su organismo (hasta 72 horas). Se estima que en perros la dosis letal es de 6-17 gramos de chocolate negro (el que contiene mayor concentración de teobromina) por cada kilogramo de peso del animal.


* Hoy día existen dulces y preparados incluso negocios dedicados expresamente para la elaboración de golosinas para mascotas.

Alimentos tóxicos para perros


Los alimentos incluidos en la dieta humana no siempre van a ser beneficiosos para nuestro perro pudiendo incluso ser enormemente perjudiciales algunos de ellos si sobrepasamos unas determinadas cantidades. Una serie de alimentos de nuestra dieta habitual podrán ser tóxicos para ellos. Son los siguientes:

El chocolate: auténtico veneno. No es el cacao en sí lo peligroso de este alimento, sino el principio activo de éste, una metilxantina (teobromina), que como todas, actúa a nivel del sistema nervioso central, aparato cardiovascular, músculo liso y esquelético provocando a las horas e incluso días vómitos, diarrea, taquicardia, hiperactividad, temblores, convulsiones, pudiendo llevar al paro cardiaco.
El café: también contiene una metilxantina (cafeína), con causas y consecuencias muy similares al chocolate.
Lácteos: La leche y otros productos que contienen lactosa, como yogures, queso o incluso algunos postres, no son recomendables para su salud. El perro y el gato no asimilan esta molécula cuando la ingieren en grandes cantidades porque su estómago carece de la enzima encargada de destruirla y metabolizarla. Las consecuencias para un animal que toma lactosa son problemas digestivos como vómitos y/o diarreas.
Las bebidas alcohólicas: van a deprimir el sistema nervioso, respiratorio y cardiaco pudiendo matarles. Al principio notaremos nerviosismo y tal vez provocar agresividad.
Las cebollas: provocan un tipo de anemia muy grave llamada anemia hemolítica. Se va a producir un efecto oxidativo en los glóbulos rojos originando la formación de una especie de burbujas que debilitan su estructura hasta el punto de llegar a romperlos prematuramente. Nos daremos cuenta de las consecuencias a los pocos días, observando incoordinación al caminar, taquicardia, dificultad respiratoria, debilidad y otros síntomas relacionados con la anemia.
El ajo: anemia, es también causante de daños en hígado, diarrea y vómitos. También causa problemas de respiración.
El aguacate: rico en grasas que pueden causarles dolor de estómago, vómitos e incluso pancreatitis.
Las uvas y las pasas: insuficiencia renal aguda. Los síntomas son los típicos de la insuficiencia renal, vómitos, diarrea, letárgia y elevada ingestión de agua.
Nueces de macadamia: puede producir dificultades motoras como temblores musculares, debilidad y parálisis de las patas traseras, además de vómitos e hipertermia.


LISTA DE ALIMENTOS TÓXICOS


Albaricoques
Almendras
Ajo
Azúcar
Bebidas alcohólicas
Cacahuetes
Bebidas Alcohólicas
Cacahuetes (son venenos para el perro)
Cebollas
Cebolla (crudo, cocido y secos tienen un efecto tóxico para los perros)
Cerdo (crudo NUNCA, puede causar la enfermedad de Aujezky, la Pseudo Rabia)
Col de Bruselas (peligroso)
Chocolate (enemigo nº 1 - Chocolate contiene cafeína y teobromina que son tóxicos fuerte para los perros. Chocolate de leche es menos tóxicos, chocolate negro(puro) es más tóxico. El mismo vale para el coca cola, café y el té)
Dulces
Espinacas
Huesos (Excepto el de rodilla de vaca cocido, pueden provocar perforaciones intestinales, diarrea y estreñimiento. Huesos de gallinas, pollos, pavo, ternera o cerdo, son muy frágil y muy punzante, pueden ser muy peligrosos para los perros)
Nueces (contienen demasiado fósforo, pueden causar problemas de riñones)
Nuez Moscada
Melocotones
Pasas (muy peligroso)
Patatas (la intoxicación de patatas también puede darse en el humano, sobre todo la corteza de patata crudo. Patatas cocidas o en puré son muy buenas para los perros, son nutritivos y digeribles, nunca sazonarlos)
Pescado crudo (muy peligroso. Cuidado si comen pescado crudo (intoxicación) por si comen pescado contaminado con parásitos, de un río ect…)
Piel de pavo (la piel de pavo , parece que dan pancreatitis aguda a los perros)
Sal (la cantidad de sal en los alimentos para perros es diferente de la de los humanos; prácticamente no necesitan nada de sal. Los perros pierden pequeñas cantidades de sal por la planta de las patas al sudar. Casi no excretan sal y la acumulan en el interior del cuerpo. Si acumula mucha cantidad, puede ser una carga para el corazón y el hígado, o provocar una enfermedad renal e hipertensión arterial. Al preparar la comida en casa nunca se debe sazonar con sal)
Setas
Tomates
Ruibarbo
Uvas (muy peligroso)

Comidas sazonadas, picantes o jamón molestan al estomago.
Los restos de la comida de mesa se tienen que evitar. Por ejemplo el pato, cerdo y ternera son demasiado grasos para la digestión del perro.

Siempre es mejor darle a nuestra mascota alimentos específicos para ellos de buen precio/calidad, contienen todo lo que nuestro amigo necesita.

9 de febrero de 2013

Toxoplasmosis y embarazo; ¿fuera gatos? ¡FUERA MITOS!


La toxoplasmosis es una enfermedad parasitaria producida por un protozoo que se llama Toxoplasma gondii. Puede afectar a todos los animales, sin excluir al hombre.

Sin embargo, sólo en el felino consigue completar su ciclo vital. El gato puede infectarse con el toxoplasma ingiriendo carne cruda. 

Entonces, con las heces, emite las formas inmaduras del parásito, que no son capaces de infectar pero pueden hacerlo si permanecen madurando durante varios días en el entorno, y encuentran un adecuado sustrato de tierra y agua.
En caso contrario mueren rápidamente sin crear problemas.
Si una mujer que no esté embarazada  enferma de toxoplasmosis y posee los anticuerpos capaces de protegerla, a menudo la infección pasa inadvertida pero permanecen los anticuerpos. Es diferente en el caso de embarazo.


Toxoplasmosis y embarazo

Es aconsejable que todas las mujeres gestantes realicen una prueba para comprobar que no están inmunizadas contra el Toxoplasma. Una infección anterior crea una inmunidad permanente, sin riesgo para el feto. Si la futura madre no está inmunizada, aumenta la probabilidad de contraer esta enfermedad, que no crea problemas pero que puede transmitirse al feto y dañarlo. El riesgo de toxoplasmosis materna durante el embarazo es de aproximadamente el 11%; el de transmisión al feto, del 33%, y un feto afectado de cada diez desarrolla daños importantes.
Por este motivo, se han establecido en el ámbito europeo una serie de recomendaciones para reducir notablemente el riesgo de contagio durante el embarazo.
  • No debe practicarse la jardinería en ningún caso.
  • No hay que consumir carne cruda (carpaccio, steak tartar, etc.) No hay que probarla antes de cocinarla y hay que lavarse bien las manos después de tocarla.
  • La carne debe cocinarse bien para eliminar posibles quistes del Toxoplasma.
  • No deben consumirse embutidos, salchichas o jamón curado, a menos que hayan sido congelados a -20ºC bajo cero, así se destruyen posibles quistes del Toxoplasma.
  • Hay que lavar bien la fruta y la verdura que vayan a consumirse crudas.
  • El pescado crudo y los moluscos no contienen quistes del Toxoplasma (los moluscos no cocinados pueden ser portadores de enfermedades virales).
  • Con respecto a los riesgos relacionados con el gato, basta con evitar el contacto con sus heces usando guantes para limpiar el arenero y alimentarlo con productos cocinados o industriales pasteurizados (comida de mascotas), incluso para mayor tanquilidad, su pareja puede encargarse de la limpieza hasta pasado el embarazo. ¡No hace falta alejar al gato de la casa durante el embarazo ni eliminar a estos animales! Los demás animales no son fuente de contagio (perros, roedores, caballos… etc). 

De este modo los gatos son justamente exonerados, dado que los científicos no los consideran un factor significativo de riesgo, sobre todo si se habla del gato en casa. No obstante, si quiere estar plenamente tranquilo, bastará con consultar con el veterinario para realizar una prueba específica que permita valorar si el gato es portador de toxoplasmosis. Si, como en casi todos los casos, está sano, no hay que dejarlo salir para evitar que, al cazar pequeñas presas, pueda ingerir carne cruda o infectarse.

Artículo original: VV.AA., DE VECCHI


2 de enero de 2013

Regalar es cosa de dos


¡Queridos reyes magos! ¿Os acordáis de mí?... Soy ese cachorro que dejasteis como presente el año pasado. No se me olvidará nunca. Amanecí una mañana de un seis de enero en una nueva familia. 
Mi primer día fue súper especial. Los niños, los padres. Todos se peleaban por estar conmigo.
Pasaron días, semanas.
A los seis meses de edad, ya era un perro adulto. La verdad es que según fue creciendo mi cuerpo, fue disminuyendo su cariño hacia mí. Ya sólo existía rechazo. Si corría me castigaban. Si ladraba me reñían. Si jugaba me ataban. Mi mundo cambió totalmente. Pasé de vivir dentro con ellos a vivir fuera. De dormir sobre la alfombra a hacerlo sobre la tierra.
Mi mundo se fue reduciendo cada vez más y más. Cuanto más grande era menos espacio tenía. Dejé de existir. Me convertí en invisible para ellos. Apenas agua limpia, poca comida.
Y llegó el verano. El calor era tan sofocante que mi cuerpo ardía. Las moscas sobre mi cara. Mi piel llena de llagas.
Una mañana mi dueño decidió olvidarse para siempre de mí. Me subió a un coche y me llevó a un albergue de animales abandonados. 
Allí me acogieron mientras él explicaba que ya no podía seguir teniéndome. Me dejó. Recuerdo el sonido de sus pasos alejándose de mí.
Pasé a vivir en una jaula. Diez metros cuadrados para otros tantos perros que, como yo, fueron abandonados por sus dueños. Animales que, como premio a su entrega, recibieron abandono.
Como regalo por su fidelidad, un adiós sin despedida.
Actualmente somos muchos los que vivimos en refugios esperando una nueva oportunidad, una nueva familia a la que demostrarles que, cuando alguien dijo que éramos el mejor amigo del hombre, estaba pensando en nosotros.
¿Qué quién soy yo?... Cualquiera. Ese cruce al que dejaron porque había crecido mucho o aquel otro al que abandonaron porque molestaba. Ese gato que vive en la ciudad sin dueño o ese cachorro que acabó con sus huesos sobre el asfalto.
Perros, gatos...
Regalos de Navidad que, en muchos casos, pasados los primeros meses, acabaron abandonados en la basura como juguetes rotos.

Por favor, recuerden siempre que en el albergue no tenemos animales que sean un regalo pero, sí buscamos dueños que sean un regalo para nuestros animales.

26 de diciembre de 2012

Hombre bueno, hombre malo

Cuenta la biología que hace millones de años, tras miles de intentos inútiles, varias moléculas consiguieron el inédito objetivo de dar lugar a una célula. Otros millones de intentos más tarde algunas de estas células consiguieron llegar a reproducirse. El milagro de la vida estaba en marcha. 

A partir de ese momento ha habido un mucho de todo: evoluciones, involuciones, revoluciones y devoluciones. Civilizaciones enteras desarrolladas para conseguir acabar con otras. Guerras mundiales, nacionales, locales. Grandes destrucciones masivas y grandiosas creaciones universales. El ser humano ha dado muestras incuestionables de su inmenso poder para lo mejor y su innegable habilidad para lo peor.

Fue el gran genio Leonardo Da Vinci quien dio buena cuenta de todo ello en el dibujo que realizó de "La última cena". No sé si conocen la historia.

Leonardo había finalizado dicho fresco, pintado sobre la pared de una iglesia, salvo un pequeño detalle que le robaba el sueño. Le faltaba para darlo por terminado sólo dos rostros: el de Cristo y el de Judas. El bien y el mal.
Un día, por fin, encontró un modelo que reflejaba fielmente la cara bondadosa de Jesús. La encontró una noche en la ópera. Entre los cantantes había un barítono cuyo rostro era la imagen perfecta de limpieza y pureza. Inmediatamente lo llevó a la iglesia y, sin que tuviera que pagarle nada por ello, inmortalizó aquel rostro angelical.
Posteriormente volvió a tapar la pintura con una cortina para que nadie pudiera observarla hasta acabarla totalmente.
Pasaron los meses y no encontraba cara alguna para el retrato de Judas. Pero una noche, asistió a una pelea entre mendigos. Uno de ellos se mostró tan fiero, desafiante y agresivo que Leonardo se dio cuenta que ya había encontrado el modelo de Judas.
Lo llevó a la iglesia, previo pago por ello y, una vez finalizado el retrato, le preguntó si quería ver la pintura ya terminada. 
"Ya la vi hace tiempo", contestó.
"Imposible. A nadie se lo enseñé nunca", dijo Da Vinci. 
"A mí, sí. Entonces todo me iba bien. La vida me sonreía. Yo fui la cara de Cristo. Hoy, ya ves, le doy rostro a Judas. La vida es así. Todo cambia".

Quien contemple hoy en día la pintura de Da Vinci en la iglesia Santa María delle Grazie, en Milán, descubrirá que ambos personajes comparten rostro. Idénticas facciones para representar el bien y el mal.
Quizás por eso, en estos días en los que acaba el año no dejo de pensar en lo difícil que ha sido para todos, también para los animales. Muchos de ellos conocieron a lo largo de este año la cara más amarga de los hombres y descubrieron cómo fueron capaces de pagar su entrega y fidelidad con abandono y maltrato.
Pero también muchos otros descubrieron la parte buena de éstos en forma de adopciones, familias y hogar.

Ojalá para el próximo año sepamos encontrar la genialidad de la que todos somos capaces y desterrar para siempre la maldad de nuestro lado.

19 de diciembre de 2012

La piel de un tigre

Si me lo permiten me gustaría hoy meterme bajo la piel de un tigre.

Mi madre me parió entre las rejas oxidadas de una caravana en un viejo circo.

Era enero. El frío se colaba entre los barrotes. Nunca conocí a mi padre. Sólo recuerdo a mi madre. 
Todos los días, un par de veces al menos, la sacaban a latigazos para su actuación diaria. 

Sobre una carpa, en una pista de arena, repetía la escenografía aprendida. Saltos sobre el domador. Zarpazos al aire. Carreras entre bancos.
Después volvía. La traían por un túnel de rejas que acababa en nuestra jaula.
Ella se acercaba hasta mí y me lamía una y otra vez. No sé si me pedía perdón por haberse ido o porque sabía que me esperaba la misma vida que a ella.
Poco a poco fui creciendo. Primero, cachorro. Luego, joven... Lo mismo lamía la frente de mi madre que la mano de mi cuidador. Doscientos kilos de peso, pero con el mismo instinto que un gato.

Y llegó la hora de mi adiestramiento. Mi dueño me había reservado uno de los números más difíciles. Sería el encargado de realizar el clásico baile del fuego. Caminaría sobre un elefante mientras el sonido de un tambor envolvería todo el ambiente.
Comenzaron los ensayos. Me situaron sobre una plancha caliente y empezaron a elevar la temperatura de la misma. Al principio podía resistirlo, pero, poco a poco, empecé a quemarme. Entonces levanté primero una pata; luego, la otra, y así sucesivamente para aliviar el dolor. No podía huir, sólo intentar resistir. Mientras tanto escuchaba el sonido del tambor insistentemente. Al parecer, así acabaría relacionando las quemaduras con el sonido del instrumento. Cuando, finalmente, tras muchas repeticiones, subido a un elefante oyera éste, ante el temor de quemarme comenzaría a moverme como si estuviera andando. Ese era el plan y el método ancestralmente usado para enseñarme a hacerlo.
Hubo un problema.
Semanas más tarde, durante uno de los ensayos, bien por descuido o intencionadamente, subieron la temperatura por encima de cualquier límite. Mis gritos de dolor rompieron el aire. Las palmas de mis patas se quemaron para siempre.
Desahuciado por mis dueños, me vendieron por el valor de mi piel. No había esperanza para mí.
Pero quiso la vida regalarme una última oportunidad. Una certera intervención policial me rescató justo antes de mi sacrificio y me buscó un lugar donde vivir.
Hoy las quemaduras de mis patas son ya sólo un mal recuerdo.

Vivo en el Santuario de Animales Arca de Noé en El Roal, junto a otros tigres que, como yo, han conocido el lado más inhumano de los humanos. Nunca conoceremos la felicidad. No sabremos del sonido de la selva, ni del olor de la libertad.
Pero, al menos, tampoco seremos infelices. No tendremos miedo a nada. No cerraremos nuestros ojos cada día intuyendo el golpe que va a venir porque nadie jamás volverá a hacernos daño. 
Ojalá la vida de cada uno de nosotros sirva como ejemplo de lo que nunca debió ocurrir, de lo que jamás volverá a pasar.

12 de diciembre de 2012

Serpientes con corazón


Tic,tac,tic,tac! Sólo se escucha un viejo despertador en un piso vacío. Salón, cocina, cuarto de baño y tres dormitorios en alquiler.

Ningún mueble. El anterior inquilino se lo llevó todo. 

O casi todo.

Una pareja joven, trasladada desde el norte, decide alquilarlo por Internet  Unas fotos les bastan. Se hacen las transferencias económicas y las llaves les llegan por correo contra reembolso. Y un día hacen la mudanza.

Primero llegan ellos. Después, el camión cargado de muebles.

Entran en la vivienda y todo está correcto. Comienzan la descarga. Camas, armarios, sillas, sillones y sofás. Y, de pronto, algo inesperado. Tras la puerta de un armario aparece un mueble de cristal. Una especie de urna transparente que guarda en su interior un viejo despertador en funcionamiento y, enrollada sobre éste, una impresionante serpiente. Cinco metros mide su cuerpo.

Todos quedan paralizados por la visión del animal. Los nuevos inquilinos deciden dejarla tranquila. Al fin y al cabo, está como dormida, medio muerta, parece. 

- Alguien debió dejarla aquí y alguien volverá a por ella -, piensan.

El animal no se mueve. El tiempo pasa. 

La pareja ya está hecha a su nuevo hogar. Han ocupado todo el piso salvo aquel armario donde serpiente y despertador conviven juntos encerrados bajo llave. Extraña compañía.

Los días se convierten en semanas y las semanas en meses...

Y así, tres meses más tarde la pitón despierta.
Empieza a bostezar, a reptar rápidamente por toda la jaula. Se desliza sobre el cristal. Su cuerpo parece no tener inicio ni final.

Ya no se escucha el reloj que la acompaña, sólo se oye su cuerpo intentando salir del encierro. 

La pareja que vive en la casa tiene miedo. Oye ruido de golpes. Piensa que el terrario podría haberse roto, que la serpiente puede haber escapado. Es domingo. Son las tres de la tarde. Llaman a la policía.

Horas más tarde pudimos rescatar al animal.

Era una serpiente procedente del tráfico ilegal de especies. Una maravilla de la naturaleza que algunos seres humano se empeñan en sacar de su medio natural y encristalar de por vida. 

Por eso, quizás, no entiendo muchas veces por qué la gente se asusta cuando ve una de ellas porque, al fin y al cabo, los reptiles puede llegar a tener varios corazones y, por cierto, muy grandes mientras que hay muchas personas que, simplemente, no tienen corazón.

5 de diciembre de 2012

Un lobo en libertad


A priori todo parecía sencillo.
- "Nos acaban de solicitar autorización para el sacrificio de un lobo por parte de un centro que, por la crisis, va a cerrar ¿Podéis salvarlo?".
- "Creo que, más o menos". - Eso fue lo que escuché cuando, a través del teléfono para aquel pobre animal. 
- "¡Por supuesto! -contesté- El lobo se viene para Alicante".

Una fría mañana de enero, de hace ya algunos años, quedamos para el traslado. Los permisos estaban concedidos. Sólo quedaba sacarlo de allí. Los encargados del parque introdujeron al animal sedado en el interior de una jaula de seguridad. El lobo, aparentemente, dormía tranquilo. 
Después, cargamos la jaula dentro de la furgoneta y nos dispusimos a emprender el regreso a Alicante. Todo iba bien… pero, a mitad de camino, de repente, un sonido se escuchó detrás. A través de una pequeña ventana que nos comunicaba con la zona de carga, pudimos ver cómo el animal rompía en mil pedazos su jaula. No tuvimos tiempo de reaccionar.

El lobo enseguida apoyó su cabeza sobre el cristal de detrás y lanzó tal mordisco a la ventana que hizo añicos la misma en un segundo.

Para entonces yo había conseguido salir de la autopista. Menos mal, porque el animal no lo dudó. Saltó del vehículo y desapareció. 

Pasamos momentos muy malos. Temíamos por él. 

Pusimos cuantas denuncias pensamos que podían ser útiles para localizarle. 

Recuerdo las horas siguientes. La primera noticia llegó a través de la Guardia Civil. Algunos senderistas decían haber visto un lobo en una montaña cercana.

Era la señal esperada. Salimos hacia el lugar donde las llamadas lo situaban. Por el camino pensaba cómo era posible que hubieran sabido reconocerle y no creyeran que era un perro... Pero, cuando lo vi en aquella montaña, me di cuenta de lo que es un lobo en su medio natural. Sus cuatro patas se movían como si cada una de ellas tuviera vida propia. No caminaba, se deslizaba. Había que cogerlo. No habría podido vivir mucho allí. No tenía comida y, según se conociera su presencia, no faltarían voluntarios para acabar con él.

Finalmente, el animal fue sedado y cuando cerró sus ojos por el sueño lo cogí sobre mi hombro derecho y lo bajé personalmente en brazos por la montaña. 

Yo iba delante y mis compañeros detrás. Quizás por esa vergüenza que sienten los hombres al llorar no quise que me vieran y aceleré el paso. El caso es que aún hoy no sé el motivo de mis lágrimas. Quizá fuera por toda la tensión pasada aquellas horas. Quizá por la alegría de haber podido rescatarlo y, a la vez, la tristeza de pensar que aquel pobre animal sólo estaba a salvo viviendo en cautividad. O, quizá, por la emoción de haber visto en directo uno de los mayores espectáculos que la naturaleza puede ofrecerte: un lobo en libertad.

28 de noviembre de 2012

En busca del fin



La carrera espacial no se ha nutrido sólo de "superhombres" formados como astronautas, ni de sofisticadas naves aeronáuticas. 
Uno de los mayores aportes, con mucha pena y poca gloria, lo han hecho los monos que han dejado sus vidas en pro del avance de la ciencia.
En 1948 Albert se convirtió en el primer mono que la Nasa enviaba rumbo al espacio. Su aventura duró poco. Murió sofocado durante el vuelo.
En 1949 Albert II, así se llamaba el segundo mono astronauta, voló también al espacio, muriendo por un choque brutal durante el trayecto. A éste le siguieron Albert III y Albert IV, muertos también por graves impactos. 
Albert V, otro mono pasajero de un cohete, como los anteriores, falleció por un defecto en el paracaídas cuando la propia nave lo expulsó para comprobar las medidas de seguridad de la misma.

Finalmente fue Albert VI el primer primate que sobrevivió a un vuelo espacial. Eso sí, murió dos días después de volver a la tierra, seguramente por la presión y el estrés padecido durante todo el vuelo.
Sin embargo, todos éstos no fueron los últimos en viajar.
Sólo los primeros.
A ellos les siguieron otros muchos. Unos murieron igual que ellos y otros salvaron su vida, aunque, seguramente, desorientados, perdieron para siempre el sentido de las mismas.
Y no sólo fueron los americanos, también los rusos, franceses y hasta argentinos han mandado monos al espacio a lo largo de todos estos años.
Así que en estos días en los que tanto se está hablando de Marte y de los descubrimientos tan fantásticos que nos reserva ese planeta, no puedo olvidarme de todos aquellos animales que son parte olvidada de la historia. Seres anónimos que, por no tener, no tenían ni siquiera un nombre distinto, sino el mismo con distinta numeración.
Por eso, cuando paseo por el Centro de Rescate y me acerco a los monos recogidos en el mismo y veo sus ojos, esos ojos tan humanos que no dejan de hablarme.
O cuando alargan sus brazos y con sus manos estrechan las mías y las aprietan buscando calor y protección. 
O cuando se nos abrazan al pecho para dormirse escuchando el latido de nuestro corazón.
No dejo de pensar en todo el dolor, en la angustia, en el sufrimiento que debieron vivir todos aquellos que sin saber por qué ni para qué, sin tener la menor idea de cuál sería su fin, un día se vieron metidos en una nave con destino a morir.

21 de noviembre de 2012

El significado de ser un coatí


Ser coatí en libertad significa;
Extremadamente sociable, su vida transcurre en grupos de veinticinco o treinta miembros que, entre ellos, establecen unos lazos de amistad muy estrechos.

En realidad, en su mayoría serán familia. Primos, hermanos e hijos que vivirán en armonía durante todo el año.


La reproducción se producirá sólo durante los meses de marzo y abril. Tras ella, sesenta y cinco días más tarde, nacerán de una a media docena de crías que se incorporarán al grupo. 
Los coatíes caminan apoyando sus cuatro patas y, como atletas que son, suben a un árbol con la misma facilidad con la que trepan sobre sus ramas o corren sobre el suelo. 
La madre naturaleza, a través de la tierra, les da toda la comida que necesitan. Lo mismo se alimentan de gusanos que de lagartijas, igual de fruta que de verdura. 
Ser coatí en libertad significa vivir felizmente.


Ser coatí en una jaula significa;
Comprados en tiendas siendo crías pasan del encierro del expositor en el que se oferta su vida a un encierro de alambre y hierro.
Su alimentación será, a partir de ese momento, comida de perro o gato. 
La temperatura ambiente pasará a ser la que marca en casa el termostato de la calefacción en invierno y el aire acondicionado en verano. Las horas de sol vendrán reguladas por el interruptor de la luz.
Intentarán encontrar en el sofá de la casa un mullido árbol y, en las cortinas, ramas por las que trepar cada día. Los destrozos no se harán esperar. 

Sin embargo, lo peor estará aún por llegar. Según se acerque la primavera, su instinto natural comenzará a aflorar. El territorio será a partir de ese momento un lugar a defender y sus dueños, adversarios con los que competir. 
Entonces llegarán las agresiones. Y así, meses más tarde, unos acabarán siendo abandonados y otros donados a centros donde vivirán encerrados para siempre.
Ser coatí en una jaula significa morir indignamente.


Los coatíes recogidos en el Centro de Rescate de Animales Salvajes de Alicante Arca de Noé viven en un recinto especial adaptado a sus necesidades junto a un grupo numeroso de mapaches.

15 de noviembre de 2012

Pincho, el puercoespín africano

Puercoespín Africano -Hystrix Cristata-. De unos 60 cm de largo y 25 de altura, pueden llegar a pesar más de 15 kg. Su característica más llamativa son sus largas y afiladas púas. Procede de África, aunque actualmente existen ejemplares viviendo en libertad en el sur de Italia y en Asia, seguramente introducidos hace siglos por los romanos durante su imperio.

Diciembre de 2009. Playa de Punta Cires. Marruecos. Una de la madrugada.
Una lancha en la orilla es cargada a toda prisa. Decenas de cajas y jaulas se depositan sobre la misma.
Minutos más tarde la embarcación arranca motores y las hélices comienzan a cortar el agua. La noche cubre el cielo. El viento frío hiela la respiración.
Catorce kilómetros y medio les separan de su destino: España.
Uno de ellos comprueba el cargamento: droga, tabaco de contrabando y varias jaulas con pequeñas crías de puercoespines. "¿Quién querrá eso?", se pregunta en voz alta. "¡Estate atento!", le dice el compañero. "Ya sabes lo que tienes que hacer. Si ves la patrullera, lo tiras todo al mar. Las pruebas tienen que ser destruidas".
Los animales, apiñados unos sobre otros, se protegen del frío y del miedo.

Poco saben de todos los que cada año mueren ahogados en el fondo del mar atrapados en sus propias jaulas. Finalmente, llegan a Tarifa. Fin del viaje.

Varias personas les esperan para descargar el alijo. Todo llega vendido. La droga viaja a Madrid. El tabaco se queda en el sur. Los puercoespines, para Alicante, Valencia y Murcia.
Las reservas de animales realizadas por Internet han sido convenientemente atendidas.
Uno de los puercoespines ha sido comprado por una familia de Altea. Un chalet adosado será su próximo hogar.
"¡Nueva vida!", debieron pensar sus dueños. Adiós a su familia. Ningún contacto con otros animales como él. Cambio de paisaje. Cambio de costumbres: Vivirá de día pese a ser un animal nocturno. Para comer: pienso de gato, aunque sea herbívoro. Y responderá a un nombre: "Pincho". Y "Pincho" se acostumbró a ser una mascota. Atendía a la llamada de sus dueños, aprendió a comer lo que le daban y a que su vida transcurriera en los diez metros cuadrados escasos que medía el patio en el que vivía. Pero nada podía hacer contra su naturaleza. Sus pinchos eran cada vez más largos y por la noche había descubierto cómo escapar de su encierro a través de un pequeño agujero. Así que pronto comenzaron a aparecer coches pinchados por sus púas y algún que otro perro que también se llevaba alguna cuando intentaba atacarle.
Un día alguien denunció a sus dueños. El animal fue retirado y ellos sancionados.

Ahora "Pincho" vive en el Centro de Rescate de Animales Salvajes de Alicante, en el Arca de Noé. Desgraciadamente no podrá jamás volver a vivir en libertad. Posee el peor defecto para ello. Es amigo de su peor enemigo: el hombre.

7 de noviembre de 2012

Solo, el león víctima de la explotación económica

<<El león -Panthera leo- es un mamífero carnívoro que puede llegar a pesar  más de 250 kilos de peso en estado adulto. Viven, principalmente, en África y Asia. Es muy territorial aunque, habitualmente, su vida transcurre en manadas jerarquizadas>>.

Siendo un bebé llegó a su nuevo destino con un contrato que cumplir.  Por la noche un cámara ofrecería  a los clientes de la discoteca fotografiarse a su lado. Por la mañana sería a los rezagados que permanecieran en la barra de fuera.
Las expectativas se cumplieron. Miles de personas se fotografiaron aquel verano a su lado.
Pero pasó el tiempo, el calor dio paso al otoño y luego al invierno.  El animal fue cumpliendo edad y, con seis meses recién cumplidos, ya lucía  cuerpo de apariencia adulta aunque escondiera en su interior a un  cachorro con ganas de jugar.
No era posible explotarle más. Por un lado su tamaño. Por otro sus ojos. Foto a foto, flash a flash, había quedado ciego para siempre.
Nunca más volvería a ver.
Así que fue atado a la cornisa de una terraza exterior con una cadena de hierro de apenas un metro de larga. Esa sería su vida a partir de ese momento.
Mientras tanto, la música de la discoteca cada noche seguía penetrando en sus oídos como un punzón que perforaba  una y otra vez sus tímpanos.
Un león en libertad puede oír incluso lo que no es capaz aún de ver. Oye el viento cuando nace entre las montañas, oye la lluvia que se forma entre las nubes.
Pero un día él descubrió que ya no escuchaba nada. En su interior se había instalado el silencio.
Nunca más volvería a oír.

Finalmente la existencia de aquel león fue denunciada. Intervinieron las autoridades. El animal fue requisado. Comprado por Internet procedía del tráfico ilegal de especies. El propietario fue sancionado.

Recuerdo perfectamente aquella mañana de enero en la que acudimos a recoger a aquel pobre león ciego y sordo que ya sólo podía olernos.
Le pusimos una simple correa alrededor del cuello que él olfateó y nos lo llevamos de allí mientras pensábamos que nombre le podríamos poner a aquel león que siempre había vivido solo.

<<Solo vive en el Centro de Rescate Arca de Noé en el Roal, Villafranqueza, Alicante>>          

Todas las imágenes son propiedad de La Sonrisa de Kuzca y colaboradores.